dimarts, 6 de gener de 2015

“Antifa”. Orígenes de la bandera roja y del antifascismo clásico

Durante las últimas décadas, una parte importante de la lucha antifascista en Europa se ha inspirado, conscientemente o no, en la estrategia de Antifaschistische Aktion impulsada por el Partido Comunista Alemán en 1932-33, de donde proviene “la bandera antifascista” y la insistencia en la inseparabilidad de la lucha contra el fascismo de la lucha contra el capitalismo, entre otras cosas.

Este artículo se dedica a la historia del movimiento “Antifa” original (así se conocía en aquella época). En otro texto se reflexionará acerca de cómo se ha aplicado la estrategia más recientemente.

Los orígenes del antifascismo radical

Sólo se entiende la estrategia de Acción antifascista en el contexto de la política del Partido Comunista Alemán (KPD) de la época, que a su vez se enmarcaba en el estalinismo. [Sobre la trayectoria general del estalinismo, ver Karvala 2012.] Con la subida de Stalin en la URSS durante los años 20, y la liquidación de lo que quedaba de la revolución rusa de 1917, los partidos comunistas del mundo pasaron a ser instrumentos de la política exterior soviética. A partir de 1928, les convenía a los nuevos dirigentes rusos marcar una línea muy izquierdista, conocida como el “tercer período”. Según esta visión, Europa entera estaba en manos del fascismo. Es cierto que Italia estaba controlada por el fascismo de Mussolini pero en Alemania aún mandaban los partidos institucionales, los cristianodemócratas y socialdemócratas. Esto no representaba problema alguno para la teoría estalinista; simplemente se les tachaba de fascistas y en el caso del Partido Socialdemócrata Alemán, el SPD, de “social fascistas”.

Así que durante la subida de Hitler el KPD, por lo general, luchó contra los nazis, pero siempre desde la perspectiva de que el SPD era un enemigo igual o más peligroso que los propios fascistas. Según Poulantzas: “parece haberse formado una ‘corriente de oposición’ [dentro del KPD] en 1931… que preconizaba a la vez una lucha más enérgica contra el nazismo… y que el golpe principal se asestara no contra la socialdemocracia sino contra el nazismo. Sin embargo, nada se hizo.” [Poulantzas 1970 p. 216]. En 1932, el grupo del KPD en el parlamento regional de Baden presentó un proyecto de ley para que se prohibieran el Frente de Hierro y la Reichsbanner, las organizaciones de combate del partido socialdemócrata [Poulantzas 1970 p. 210. La dirección central del KPD condenó la propuesta]. Huelga decir que las ocasionales llamadas que hicieron los comunistas a las bases socialdemócratas, para que se sumasen a la lucha antifascista del KPD, no sonaron convincentes.

En algunos momentos el KPD se acercó de manera preocupante a los nazis. En la Land, o región, de Prusia, en el verano de 1931 los nazis iniciaron una campaña para derribar, mediante un referéndum, al gobierno regional del SPD. Inicialmente el KPD se negó a apoyarlos, pero tras la intervención de Moscú, el partido se sumó a la campaña fascista. [Gluckstein 1999, p.114; Poulantzas 1970 p. 213]. En noviembre de 1931 el periódico del KPD publicó una carta abierta a los “compañeros obreros” del partido nazi (NSDAP) y de las tropas de asalto, declarando que “como sinceros luchadores contra el sistema del hambre, los seguidores proletarios del NSDAP se han unido al Frente Único del proletariado y han cumplido con su deber revolucionario” [Rote Fahne, 1/11/1931, citado en Gluckstein 1999, p.113-4]. El 18 de mayo de 1932 —exactamente el período en que se estaba preparando el movimiento Antifa— el KPD organizó un acto público con la participación de un ponente nazi y 300 de sus seguidores. [Rote Fahne, 20/05/1932, citado en Gluckstein 1999, p.113]. En noviembre de 1932 —sólo meses antes de la toma del poder de Hitler, y meses después de la creación de Antifa— tanto el KPD como el sindicato nazi, el NSBO, celebraron su colaboración —su “frente único”— en la organización de una huelga salvaje de transportes en Berlín. [Gluckstein 1999, p.116].

La creación de Antifaschistische Aktion

Desde los años 20, el KPD había contado con una fuerza de choque llamada Rotfrontkämpferbund o “Liga de luchadores del frente rojo”. Oficialmente prohibida en 1929, en realidad la organización siguió funcionando. Sin embargo, para poder actuar de manera más abierta, el KPD anunció en su prensa, en mayo de 1932, la creación de Antifaschistische Aktion, Acción Antifascista. El acto inaugural —del que existe una foto famosa, de una enorme sala decorada con la bandera roja antifascista— se celebró en junio de 1932.

En un principio algunos dirigentes del KPD querían que el movimiento Antifa fuese algo más que un brazo del partido. Se habló de un posible entendimiento con los socialistas, y en la foto de su congreso fundacional se puede ver una pancarta socialista. Pero esta apertura duró poco. Bajo la presión de Moscú, la dirección del KPD rápidamente aclaró que Antifa se opondría no sólo a los nazis sino también al SPD. “Acción antifascista significa una labor incesante para demostrar el papel vergonzoso y traicionero de los dirigentes del SPD y del ADGB [el sindicato socialista] que son los ayudantes directos y sucios del fascismo” [Rote Fahne, 1/07/1932, citado en Gluckstein 1999, p.115].

Igual que lo había hecho desde 1929, con el movimiento Antifa el KPD insistía en que para luchar contra el fascismo se debía luchar contra el capitalismo. Un pacto con el SPD era, por tanto, impensable. Ante algunos intentos de crear unidad desde las bases, el dirigente del KPD, Thälmann, advirtió en septiembre de 1932 contra “concepciones peligrosas tales como ‘la unidad por encima de la cabeza de todos los jefes’… Tales tendencias pueden acarrear los mayores perjuicios.” [Poulantzas 1970 p.212].

En enero de 1933, poco más de medio año después de la creación de Antifa, Hitler llegó al poder. Los líderes del KPD, fieles a su “teoría del tercer periodo”, quitaron importancia a este cambio, afirmando que duraría poco y que “después de Hitler, [subiremos] nosotros” [Wilde 2013]. A pesar de toda la retórica revolucionaria del KPD, y de sus cientos de miles de militantes, los nazis tomaron el control de Alemania casi sin oposición.

Hay que decir que el SPD no fue nada mejor. Los dirigentes socialdemócratas acusaron a los comunistas de ser “nazis rojos”, comparables a los de Hitler. La mejor respuesta al fascismo, insistieron, era defender la Constitución y el Estado de derecho. Luchar contra los nazis, como hacían los comunistas, era bajar a su nivel. Y más cosas por el estilo. En resumen, la política del SPD ante Hitler también fue desastrosa.

Antifa contra la unidad antifascista

Hubo una alternativa. El revolucionario ruso, Trotski, defendió la política de frente único; una alianza de todas las organizaciones de izquierdas —sobre todo el KPD y el SPD— contra los nazis, sin esconder las diferencias políticas. En septiembre de 1930, por ejemplo, escribió: “¿Qué va a ‘defender’ el partido comunista? ¿La constitución de Weimar? No, [… el] partido comunista debe llamar a la defensa de las posiciones materiales e intelectuales que la clase obrera ha conquistado ya en el Estado alemán. Lo que está en juego es la suerte de las organizaciones políticas y sindicales, de su prensa, de sus imprentas, de sus clubes y sus bibliotecas. El obrero comunista debe decirle al obrero socialdemócrata: ‘La política de nuestros partidos es inconciliable; pero si los fascistas vienen esta noche a destruir el local de tu organización, yo vendré en tu ayuda con las armas en la mano. ¿Prometes tú acudir en mi ayuda en el caso de que ese mismo peligro amenace a mi organización?’ Esa es la quintaesencia de la política del período actual. Toda la agitación debe ser desarrollada en este espíritu.” [Trotski 1930]. Siguió insistiendo en esta visión hasta la victoria de Hitler. [Ver, por ejemplo, Trotski 1931 y Trotski 1933]. Trotski tuvo poquísimos seguidores en Alemania pero aun así éstos intentaron llevar su política a la práctica. Uno de ellos, Oscar Hippe, relató la experiencia más tarde.

Durante 1931 las y los trotskistas en Alemania llamaron a los demás partidos obreros a impulsar una lucha unitaria contra los nazis. Exigieron especialmente al KPD la creación de comités de acción contra el fascismo con la participación de todos los partidos obreros, sindicatos, comités de fábrica, etc. De crearse, estos comités debían unirse mediante un congreso fundacional para establecer un movimiento por todo el país. No se limitaron a hacer declaraciones; donde tenían una base real, impulsaron movimientos unitarios contra el fascismo. En Oranienburg, una ciudad cerca de Berlín, gran parte del KPD local había pasado a apoyar a los trotskistas, y se establecieron Comités por el Frente Único. Sus mítines en diferentes barrios de Oranienburg atrajeron a unas 600 personas. Diferentes sectores de la izquierda participaron en estos comités, incluyendo a activistas del KPD, y en algunos barrios el SPD como partido. Hippe añade, sin embargo, que “el KPD siempre intentó destrozar los comités”. Es interesante que la experiencia de la lucha unitaria contra el fascismo fomentó la unidad en otros ámbitos; se creó en Oranienburg un movimiento unificado de trabajadores/as en paro, que lideró una manifestación de 2.000 personas hasta el ayuntamiento. La dirección del KPD hizo todo lo posible para sabotear el modelo unitario. En Berlín, movilizaron a la juventud comunista —militantes que seguramente también pertenecían al movimiento Antifa— para atacar con piedras y palos a las y los activistas que pegaban carteles o hacían pintadas a favor del frente único contra el fascismo. [Hippe 1991, pp.128-132].

Al final, ni las advertencias de Trotski ni los intentos de sus seguidores/as de llevar su estrategia a la práctica lograron romper la resistencia de los dos grandes partidos, excepto en casos aislados como los descritos arriba. Explica Hippe que a principios de 1933, “gran parte de la clase trabajadora deseaba la unidad; sólo las direcciones de los dos partidos obreros trabajaban contra ella. El KPD no quería abandonar su teoría del social fascismo, mientras que los dirigentes del SPD minimizaban el peligro y se centraban en la actividad parlamentaria. Entramos en 1933 sabiendo que la victoria del fascismo ya no podía evitarse. A pesar de todo, durante las últimas cuatro semanas, aumentamos nuestras actividades…” [Hippe 1991, pp.136. Hippe sobrevivió a 2 años de cárcel y torturas a manos de los nazis, y más tarde a 8 años de cárcel —de una condena de 25 años— a manos de los estalinistas. Murió en 1990, a los 89 años, sin haber perdido sus principios.]

Pactos con la burguesía, y con Hitler

Para terminar de ver la falta de principios de los dirigentes estalinistas que habían promovido la estrategia de Acción Antifascista, hay que recordar lo que hicieron durante los años siguientes. Tras la terrible derrota que representó la destrucción del movimiento obrero alemán —el más fuerte de Europa— en 1933, la política exterior de la URSS dio un giro de 180 grados. En 1934, Moscú empezó a impulsar la política del frente popular. Sólo dos años después de contribuir a dividir a la clase trabajadora alemana, por sus diferencias con los social demócratas, ahora los partidos comunistas debían buscar pactos con “la burguesía progresista”.

En 1935, Stalin firmó un pacto militar con Francia, entonces todavía una de las principales potencias imperialistas del mundo. En nombre de Francia, firmó Pierre Laval, del gobierno derechista. Meses antes, Laval se había reunido y pactado con Mussolini, dando luz verde a las ambiciones imperialistas de la Italia fascista en África. Lejos de insistir en la oposición al capitalismo como una precondición, con los frentes populares los partidos comunistas promovieron la represión —en nombre de la unidad— de los sectores de la izquierda y de la clase trabajadora que querían romper con el capitalismo. El objetivo central de esta política era un pacto más amplio, entonces no conseguido, entre la URSS de Stalin y las burguesías imperialistas de Gran Bretaña y Francia.

Al fracasar esta estrategia, Stalin dio otro giro en 1939 y pactó con Hitler. De nuevo, se supone que no exigió al dirigente nazi que rechazase el capitalismo.

Conclusión

El desastroso fracaso de la estrategia de acción antifascista debería ser una advertencia para las y los activistas que quieren parar el fascismo hoy en día. Tristemente, en general, no es así. En un próximo artículo se mirará cómo sectores del movimiento antifascista actual repiten muchos de los errores del pasado, corriendo el riesgo de que se repita el mismo trágico final.

Referencias

Gluckstein, Donny (1999), The Nazis, capitalism and the working class, Bookmarks, London.

Hippe, Oscar (1991), …and red is the colour of our flag, Index, London.

Karvala, David (2012), “La larga sombra del estalinismo”. Disponible en http://davidkarvala.blogspot.com.es/2012/08/la-larga-sombra-del-estalinismo.html

Poulantzas, Nicos (1970), Fascismo y dictadura: La tercera internacional frente al fascismo. Disponible en https://books.google.es/books?id=9wiIrbNIHvIC

Trotski, León (1930), “El giro de la Internacional Comunista y la situación en Alemania”, del 26 de septiembre de 1930, disponible en http://ceipleontrotsky.org/El-giro-de-la-Internacional-Comunista-y-la-situacion-en-Alemania

Trotski, León (1931), “Por un frente único obrero contra el fascismo: Carta a un obrero comunista alemán, miembro del partido comunista alemán”, del 8 de diciembre de 1931, disponible en http://ceipleontrotsky.org/Por-un-frente-unico-obrero-contra-el-fascismo

Trotski, León (1933), “El frente único defensivo: Carta a un obrero socialdemócrata”, del 23 de febrero de 1933, disponible en http://ceipleontrotsky.org/El-frente-Unico-defensivo

Wilde, Florian (2013), “Divided they fell: the German left and the rise of Hitler”, en International Socialism 137, winter 2013. Disponible en http://www.isj.org.uk/index.php4?id=872.