dimarts, 3 de setembre de 2013

Siria: No a la intervención militar. Solidaridad con el pueblo sirio

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EEUU y sus aliados no tienen nada que ofrecer al pueblo sirio

En primer lugar, hay que decir, alto y claro, ¡no a la guerra! Lo dijimos en 2003, y si bien no logramos detener el ataque a Irak, sí rompimos la imagen de un Occidente unido tras el cowboy tonto, George W. Bush. Dejamos claro que los de las Azores —Bush, Blair, Aznar y, no olvidemos, al propio Durão Barroso, actualmente presidente de la Comisión Europea— no representaban nada más que a ellos mismos (y a algunas grandes empresas, por supuesto).

Los dirigentes occidentales fingen horror ante el reciente ataque con armas químicas. “Las acciones de Asad no pueden quedar impunes”, dicen. Y en el caso de Siria parece que la única alternativa a la impunidad son más bombas y misiles. Pero los que se plantean atacar Siria son los mismos que destruyeron Afganistán e Irak. Son los mismos que dan apoyo incondicional a las agresiones de Israel contra el pueblo palestino. La hipocresía va todavía más lejos, si tenemos en cuenta que durante décadas, las rencillas que de vez en cuando surgen entre las potencias occidentales y el régimen sirio esconden una realidad de colaboración. Ejemplos de esto incluyen el hecho de que EEUU aceptó durante largas décadas la presencia del ejército sirio en el Líbano, o que Asad ha ayudado a EEUU a interrogar y torturar prisioneros de Guantánamo.