diumenge, 11 de maig de 2014

Los nazis no son un problema

Ante la campaña “¡No votes a los herederos de Hitler y Franco!” diversas personas han comentado que realmente el problema no son los grupúsculos fascistas y nazis, sino otra cosa.

Sólo puedo decir que tienen parte de razón.

El problema fundamental es el capitalismo y la crisis-estafa actual. Y claro, dado que falta poco para que acabemos con el capitalismo, sería una tontería perder el tiempo con luchas parciales: que si contra el fascismo, por la liberación de las mujeres, contra el cambio climático, por viviendas y salarios dignos, contra los despidos… No, el problema es el capitalismo.

Y puestos a hablar de la extrema derecha, ¿por qué obsesionarse con los grupúsculos ultra, cuando, como casi todo el mundo sabe, el PP, que ya está en el poder, es fascista?

Por eso, nunca hay manifestaciones, no se permiten las huelgas ni la existencia de sindicato obrero alguno, por eso no hay prensa alternativa y toda la gente de izquierdas hace ya tiempo murió en los campos de exterminio. Bueno, no es así del todo, pero las diferencias respecto al fascismo histórico carecen de importancia. Estamos igual que bajo los nazis o Franco. (Excepto en Rusia, por supuesto, donde Putin dirige un gobierno exquisitamente progresista. Los únicos que se quejan allá son agentes de la CIA y fascistas; seguramente la mayoría de ellos son financieros judíos, terroristas musulmanes y/o gais degenerados.)

Entonces, dejémoslo claro, los grupos nazis no suponen un problema y no debemos perder nuestro tiempo combatiéndolos.

No, los grupos nazis no son un problema, excepto si eres una persona inmigrada, negra, judía, musulmana, gitana, y/o sikh; una mujer; LGBT; si tienes alguna discapacidad; si eres sindicalista, progresista, independentista (o incluso federalista); masón; artista; si hablas alguna lengua que no sea castellano; si eres pobre y/o de clase trabajadora… Salvo estos colectivos específicos (y seguramente alguno más), realmente nadie debería preocuparse de los nazis.

¿O quizá la campaña “¡No votes a los herederos de Hitler y Franco!” sí tiene razón de ser?