diumenge, 2 de juny de 2013

Resolviendo confusiones

Lee hasta el final, antes de sacar conclusiones, por favor...

– “Mucha gente, influida por las potencias extranjeras, distorsiona la situación en este país. Tachan a su dirigente de dictador, pero la realidad es que él es el garante de la unidad y de la soberanía.

El gobierno innegablemente ha cometido errores, pero también ha promovido el desarrollo económico y social. A menudo se olvida que ha llevado a cabo elecciones, que casi nadie en el país ha cuestionado.

Si hay guerra civil, la potencia imperialista es culpable de ella. Sabemos que en la supuesta oposición hay facciones apoyadas por países enemigos, e incluso hay grupos fundamentalistas religiosos.

Se habla de abusos, pero me pregunto cómo un Estado debe defenderse cuando es agredido por fuerzas armadas irregulares. Es muy difícil que en esta defensa no salga perjudicada la población civil, porque ésta es la voluntad del agresor.

No se puede hablar de hacer caer al gobierno. Lo que hace falta es diálogo, siempre que la supuesta oposición respete el marco de la constitución actual.”

– “Me parece bien que entiendas que hay que respaldar a Bashar al Assad.”

– “Assad, ¿quién es Assad? ¡Estoy hablando de nuestro gran caudillo, Francisco Franco!”

Nota explicativa

Estas frases son más o menos de corta y pega, principalmente de los defensores de Assad, pero también hay alguna antigua frase franquista. (Por cierto, la foto de Assad es la imagen en Twitter de un grupo nazi de Marbella.)

A la victoria de Franco en 1939, le siguieron años de lucha por parte de los maquis; muchos de estos combatientes, sin duda, sentían simpatías por la URSS. No comparto estas simpatías, pero sí siento solidaridad por su lucha. Todavía hoy se les tacha de “terroristas”.

En la transición, el PCE y el PSUC seguramente recibieron algún tipo de apoyo desde Moscú. El PSOE seguramente recibió dinero de los socialdemócratas alemanes. Pero esto no quita lo justo de la lucha antifranquista, como tampoco lo hizo la participación en ella de muchos curas rojos.

Es evidente que hay diferencias, pero apoyamos la lucha contra Franco y también la lucha contra Assad. Y hoy en Turquía, apoyamos la lucha contra Erdogan… también contra el Estado turco kemalista y los militares (“laícos”). Entre los opresores y los oprimidos, no debe haber dudas; estamos con la lucha desde abajo.