dijous, 1 de desembre de 2011

UCFR: en el buen camino, pero queda mucho por hacer

La manifestación de UCFR, domingo 13 de novimebre, bajo la lluvia.

Mirando los recientes resultados electorales, se puede afirmar que la estrategia de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR) está funcionando.

En noviembre de 2010, el partido fascista, Plataforma per Catalunya (PxC) sacó 75 mil votos en toda Catalunya, un 2,4%; durante el recuento llegó a parecer que sacarían algún escaño. En mayo de 2011, sacaron 67 mil votos, presentándose sólo en algunos municipios. Consiguieron  un crecimiento muy importante, de 17 a 67 concejales. Igual que el fascismo en gran parte de Europa, PxC iba en aumento. En estas legislativas, Anglada afirmó que conseguiría un escaño por Barcelona y, de mantenerse su crecimiento, era un peligro real.

El trabajo de UCFR fue menor al deseado, pero contribuyó a dejar a Anglada sin su escaño; recibió menos de 60 mil votos en toda Catalunya, y el 2,02% en Barcelona, muy lejos del 3% que necesitaba.

Antes de tratar sus limitaciones, haré un breve resumen de UCFR.

En la primavera de 2010, se habló en En lluita de la necesidad de un nuevo movimiento contra el fascismo, mucho más amplio y unitario que los espacios antifascistas conocidos hasta entonces. Se empezó a plantear la idea con gente de la Plataforma Aturem la Guerra (PALG), un espacio muy amplio y respetado por activistas de sensibilidades muy diversas (en este sentido era un bueno modelo para lo que se buscaba contra el fascismo). Tras elaborar una declaración con gente de PALG, se recogió el apoyo de diferentes activistas durante el verano, y se lanzó UCFR formalmente en otoño de 2010, poco antes de las elecciones autonómicas. Desde entonces, se ha ido trabajando y ampliando el movimiento, con picos de actividad entorno a las sucesivas contiendas electorales.

UCFR ahora tiene adhesiones de un espectro increíblemente amplio: casi todo el movimiento sindical; el movimiento vecinal de toda Catalunya; el Consejo Nacional de Juventud, así como organizaciones juveniles que abarcan desde socialistas hasta asambleas de jóvenes de la izquierda independentista; la Federación de Asociaciones Gitanas de Catalunya; organizaciones de inmigrantes, incluyendo Fedelatina; gente de la cultura… Tiene una importante extensión geográfica, notablemente fuera de Barcelona, pero también, poco a poco, en la propia capital.

Un indicio del avance de UCFR es la producción y distribución de su material. En otoño de 2010, se imprimieron 50.000 ejemplares de la octavilla “Feixisme Mai Més/Fascismo Nunca Más” (el perfil de votante de PxC, sobre todo en la región metropolitana, aconseja producir material en castellano; muy pocas personas han cuestionado esta decisión). Tardaron muchos meses en agotarse. En mayo de 2011, se repartieron gran parte de las 50.000 octavillas producidas para las municipales, en un mes. Para la campaña del 20N, se imprimieron 100.000 octavillas, y casi todas se repartieron en un período de 3 semanas, por todo el territorio. Muchos actos electorales de PxC fueron recibidos con protestas, organizadas por grupos locales de UCFR o por otras entidades.

Problemas

Hasta aquí lo positivo. Lo negativo lo ejemplificó la manifestación del 13N, que aglutinó a menos de 100 personas. Éstas representaban una amplia gama de movimientos importantes, y la lluvia torrencial redujo la participación, pero es innegable que fue un fracaso y que destapó problemas.

Se podría decir que UCFR adolece de su éxito en el momento de recoger apoyos. Hay más de 230 entidades adheridas, de todos tipos; esto es bueno. El problema es que, al parecer, muchas personas de los movimientos y la izquierda dan por sentado que UCFR ya tiene suficiente apoyo y activistas, con lo cual ellas no tienen que trabajar el tema. Dos asambleas generales del 15M en Barcelona acordaron unánimemente apoyar la mani del 13N, pero el movimiento 15M no se movilizó en absoluto.

Es interesante comparar la mani del 13N con otra en Barcelona el 12N, en solidaridad con una gente injustamente encarcelada, el caso 4F. Aquí, sólo un sector del autonomismo movilizó a mil personas, porque este sector se dedicó a fondo a la convocatoria. En cambio, ningún sector del movimiento toma UCFR como una cosa “propia”. No hace falta que lo tomen como su prioridad número uno; bastaría con que muchos grupos al menos lo incluyesen en algún lugar de su lista de prioridades.

Aquí llegamos al quid de la cuestión. Hemos avanzado bastante en el debate político acerca de la importancia de un movimiento como UCFR. Cada vez menos gente se opone abiertamente a la idea de un movimiento unitario, pero se oyen otras objeciones muy a menudo. Sobre todo, la incapacidad de ver la diferencia entre el racismo del PP y de CiU y el fascismo de PxC.

Tras las elecciones, algunos individuos del independentismo, de los espacios autónomos, o de la izquierda anticapitalista… intentan minimizar lo que ha logrado UCFR, argumentando que “el PP también son racistas”… como si no lo supiéramos. También intentan argumentar que toda la caída de PxC se ha debido al “voto útil racista” recibido por el PP. (Creo que estas críticas reflejan una tendencia generalizada en la izquierda “radical” de negar la capacidad real de las personas para cambiar las cosas. Todo se debe a fuerzas desde arriba: los medios; conspiraciones de la CIA; o en este caso tendencias electorales imparables.) Aunque el PP esta vez ha utilizado argumentos racistas, más lo hizo en las elecciones anteriores, cuando PxC subió. Tampoco se explica así por qué la bajada es mayor allí donde ha actuado UCFR: se tendrán que analizar los datos por barrio cuando estén disponibles, para comprobar esto. (PxC, al menos, culpa a UCFR de su fracaso, a juzgar por los ataques, insultos, denuncias y amenazas que nos dedica.)

El crecimiento de UCFR dependerá de si se ganan los debates estratégicos. La mala noticia es que pocas organizaciones como tales tienen una visión clara de esta cuestión. La buena noticia es que UCFR ahora tiene un núcleo de activistas, procedentes de diversas organizaciones o de ninguna, que entienden perfectamente su estrategia, y son muy capaces de defenderla ante los que la critican.

El último punto es la necesidad, en los próximos años, de extender el modelo de UCFR al resto del Estado. PxC ya está trabajando en su extensión. Si lo logran —o si otro líder aplica con éxito la estrategia de fascismo trajeado— el modelo reinante de antifascismo minoritario se revelará como totalmente insuficiente.

Hasta qué punto se podrá impulsar en la práctica el movimiento que hace falta está por ver. También es imposible prever dónde hará falta crear algo totalmente nuevo (como en Catalunya), y dónde será posible partir de un movimiento antifascista existente. Pero el debate político acerca de la amenaza real del fascismo disfrazado, y de la necesidad de crear un frente único, un movimiento amplio, plural y activo para combatirlo, se debe plantear ya, por todas partes.