dilluns, 26 de setembre de 2011

Palestina: soplan vientos de cambio

Artículo para En lucha, octubre de 2011. 

Plaza Tahrir, 09/09/2011. Foto de Hossam
El Hamalawy: http://elhamalawy.purephoto.com/
El pueblo palestino lleva casi cien años sufriendo la gradual pérdida de su tierra, y resistiéndose como puede. Se ha escrito y debatido mucho sobre las posibles soluciones al conflicto. Ahora —con las revueltas en el mundo árabe, el movimiento ‘indignado’ en Israel, y otras muchas cosas— la situación está más agitada que nunca.

No podremos ubicarnos si no combinamos el análisis teórico general, de Palestina y el sionismo, con una clara visión de la situación actual.

El problema es el sionismo


Se dice que el conflicto palestino es complejo, pero en realidad es muy sencillo. Se trata de un problema colonial; la única solución es la descolonización. Miremos por qué.

El sionismo, la base ideológica de Israel, surgió a finales del s.XIX con la idea fatalista de que el antisemitismo —el odio a los judíos— era inevitable e invencible, con lo cual la única solución era crear un Estado exclusivamente judío. El sionismo sólo pasó a ser mayoritario entre la gente judía del mundo tras el Holocausto nazi.

Mucha gente progresista —judía o no—defendió la creación de Israel, con sus kibutz, o comunas, y su promesa de igualdad social… entre los judíos. Pero desde el principio, el Estado de Israel se basa en la limpieza étnica. Se estableció en 1948 —con el apoyo tanto de EEUU como de la URSS— expulsando de su tierra a gran parte de la población palestina, que son refugiados desde entonces. Los pocos que no fueron expulsados se convirtieron en ciudadanos de cuarta clase, careciendo de los avances sociales y económicos de los que tanto se jacta el Estado israelí.

dijous, 1 de setembre de 2011

Fem fora els feixistes dels nostres carrers

Article publicat a En lluita, setembre 2011.

El brutal doble atemptat a Oslo, el passat 22 de juliol, és una terrible advertència de què representa l’extrema dreta, de cap a on porten les idees xenòfobes i islamòfobes.

Els mitjans i molts comentaristes van declarar ràpidament que l’atac era obra del terrorisme islamista, i ja es començaven a sentir les acusacions col·lectives vers la gent musulmana.

Quan va quedar clar que l’assassí, Anders Breivik, era de l’extrema dreta i obsessionat amb el cristianisme, tot va canviar. De sobte, la culpa de la matança era d’un sol home, d’un boig. De responsabilitats més enllà, res de res. No es tracta de culpar els cristians, per descomptat, però els dirigents xenòfobs que porten anys impulsant polítiques d’odi, no tenen res a veure quan un dels seus seguidors actua inspirat en aquest odi?

Fuera los fascistas de nuestras calles

Artículo publicado en En lucha, Septiembre 2011.

El brutal doble atentado en Oslo, el pasado 22 de julio, es una terrible advertencia de qué representa la extrema derecha, y de adónde llevan las ideas xenófobas e islamófobas.

Los medios y muchos comentaristas declararon rápidamente que el ataque era obra del terrorismo islamista, y se empezaron a oír las acusaciones colectivas hacia la gente musulmana.

Cuando quedó claro que el asesino, Anders Breivik, era de la extrema derecha y obseso del cristianismo, todo cambió. De repente, la culpa de la matanza la tenía un solo hombre, un loco. De responsabilidades más allá, nada de nada.

No se trata de culpar a los cristianos, por supuesto, pero los dirigentes xenófobos que llevan años impulsando políticas de odio, ¿no tienen nada que ver cuando uno de sus seguidores actúa inspirado en ese odio?