dilluns, 7 de febrer de 2011

Túnez, Egipto, aquí… paciencia revolucionaria

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Artículo publicado en Setmanari La Directa, 2 de febrero de 2011, traducción castellana de www.enlucha.org.

Con las luchas estallando en cualquier parte del mundo, ¿quién quiere paciencia? Pero en el año 1917, con las y los revolucionarios Lenin insistía menos en armas y soviets que en la necesitad de explicar pacientemente, para ganarse a la masa de la clase trabajadora. Así pudieron pasar de un estallido espontáneo en febrero de 1917 a la revolución socialista de octubre, así como una breve experiencia de democracia desde abajo.

En las revoluciones árabes actuales, hará falta paciencia para convencer a la masa de la gente, de la clase trabajadora, que no es suficiente con cambiar un presidente; hace falta cambiar el mundo.

No sé nada de Túnez, pero de Egipto sé algo. Desde hace una década luchan en solidaridad con Palestina, por la democracia y hay cada vez más luchas obreras. Colaboran desde mis compañeros, los socialistas revolucionarios (y revolucionarias, con o sin hijab), pasando por los sindicalistas, ONGs y naseristas, hasta los Hermanos Musulmanes.

Estos últimos no son unos monstruos. Su dirección vacila; un día luchan; otro negocian con el régimen. Pero su millón de seguidores incluye a muchos que quieren un cambio real. Hace pocas semanas, los Hermanos se sumaron a los que salían a la calle para defender las iglesias cristianas de la oprimida minoría copta (ponen en evidencia a la izquierda europea que tienen demasiados “principios laicos” como para oponerse tan firmemente a la islamofobia).

Así que, en medio de las luchas, la izquierda radical egipcia habrá de explicar… y escuchar: a las bases de los Hermanos; a los nuevos activistas sindicales; y a la clase trabajadora, de la que depende la revolución egipcia.

¿Y aquí? Lo mismo. Si una revolución es posible en Túnez o Egipto, también lo es aquí. Pero no la harán —haremos— los de siempre, sino la gente que llena el metro en hora punta, la gente que va a las rebajas, la gente normal de nuestros barrios y lugares de trabajo.

¿Queremos luchar contra la crisis? Sí ¿Contra el fascismo? También. ¡Contra el sistema entero! Pero debemos hablar —en lenguaje accesible— y escuchar, pacientemente, a la gente normal. Ahora mismo, esto es la cosa más radical del mundo.

David Karvala es militante de En lucha y autor del libro Rusia 1917. La Revolución Rusa y su significado hoy Ed.Tempestad.