Contra la ley marcial en los aeropuertos

Varios amigos y amigas mías han colgado notas en el Facebook desde El Prat quejándose de la protesta de los controladores aéreos. Entiendo que debe molestar mucho no poder viajar como se había planeado. Pero debemos poner las cosas en contexto.

El Gobierno acaba de anunciar una privatización multimillonaria de AENA. No lo hacen por el bien de la gente que trabaja allí ni el de la clase trabajadora en general. Con la noticia, “los mercados subieron”; descodificado, quiere decir que la noticia le gustó a la clase capitalista.

Los controladores aéreos cobran más en un mes que yo en un año, seguro que sí. Pero los que controlan las empresas aéreas —y otras empresas— ganan más, muchísimo más. No es una cuestión de simples cifras, sino de clase social, de interés de clase. Los controladores aéreos no son jefes, sino trabajadores muy cualificados (más cualificados que los controladores militares, me temo) y organizados, que han logrado buenos salarios. No hace falta que sean superrevolucionarios (seguro que no lo son), para que formen parte de nuestra clase. (Sospecho que casi toda la gente que lee esto cobra más en un mes de lo que cobra en un año alguna gente trabajadora africana o asiática; nosotros tampoco somos jefes…)

El mismo Gobierno ha dado… ¿cuánto? 60 mil millones de euros a la banca. Cuando los capitalistas se quejan, les dan dinero. Cuando los trabajadores se quejan, hostias.

El gobierno “socialista” de Zapatero ha, efectivamente, declarado la ley marcial en el control aéreo. Hay dos bandos. Con el Gobierno y su ley marcial. O en contra, al lado de los y las controladores. Si ahora mismo no tienen una gran consciencia de clase, la solidaridad puede ayudar a crearla. Que gente de izquierdas se alinee con el Gobierno no lo va a hacer.

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